La imagen de la Virgen de la Esperanza está tallada en madera policromada y podríamos incluirla siguiendo una clasificación tipológica de las imágenes que forman nuestros desfiles dentro de las imágenes individuales de vestir.
Esculpida por el afamado diseñador conquense Eduardo Ladrón de Guevara, vino a completar el desfile de Hossana en 1990, año en que el artista donó dicha imagen, venerada hasta entonces en Priego, a la Hermandad de Jesús Entrando en Jerusalén.
Su principal característica y la que le da mayor valor dentro de nuestra semana de pasión, es precisamente su singularidad:
Se trata de una virgen de dimensiones más reducidas a lo que nos solemos encontrar en nuestros desfiles y su gesto es de una gran dulzura frente al más austero del realismo barroquista de las vírgenes de Marco Pérez, Coullaut Valera o Martínez Bueno.